lunes, 28 de enero de 2013

Inocencia


Después de la comparecencia para ratificar la prisión, mi amigo de la facultad y yo nos dirigimos a la estación. Podríamos haber hablado del éxito de la defensa, o del Rin, que discurría junto a las vías, o de alguna otra cosa. Pero estábamos sentados en un banco de madera de pintura descascarillada, y ninguno quería decir nada. Sabíamos que habíamos perdido la inocencia y que ello carecía de importancia. Seguimos callados en el tren, con nuestro traje nuevo, junto a los maletines que apenas habíamos abierto, y mientras volvíamos a casa pensamos en la chica y en los hombres decentes, sin mirarnos. Ahora éramos adultos, y al bajar del tren sabíamos que las cosas nunca volverían a ser fáciles.

(Ferdinand Von Schirach, Culpa, “Fiestas”, Barcelona, Salamandra, 2012, pg 17)

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